jueves, 19 de abril de 2007

Han pasado un par de semanas. Se empató con Atlas, vinieron la derrota con Santos, y Pachuca. Se aligero el pesar con la victoria en la Copa Libertadores, como visitante frente a el académico del Bolívar.

Rumores van y vienen sobre la salida de jugadores como Sinha, o de la vuelta a la Argentina del 'Tolo'. Lo que persiste es la fe y empuje de la afición. Ni los comentarios siempre amargos de Televisa o TV Azteca logran amainar la confianza de los aficionados al Diablo en que algo se rescatará de esta temporada. Y la verdad es que pocas veces se ha visto tal apoyo para el Rojo por parte de la tribuna escarlata. Considerando el número de partidos jugados en casa, y los resultados obtenidos, el promedio de asistencia ha sido de los más elevados para el Deportivo. Ni siquiera el torneo pasado en que se llegó a la final contra las "kabras" se registró tal convocatoria. Y es que me parece que tal fenómeno se debe a que la gente sabe que el equipo se brinda, y ha jugado bien. No se ha tenido la suerte, ni la puntería, ni la frialdad de otros años, y eso cuesta caro.

El no tener un plantel que en su totalidad, unidad por unidad, demuestre temple lleva a denunciar la diferencia entre ser un equipo chico o grande. Y este año al rojo más que la tan comentada situación del 9 y Ávalos, lo que ha hecho falta es una banca consistente. Lebrija pensó que con lo obtenido en los tres torneos anteriores con debuts como los de Gamboa, Bejarano, Iván Castillejos, etc., sería suficiente;pero se fueron jugadores que hacían balance con la juventud, como Israel López, Rodrigo Díaz, J.M. Abundis, y el peso se le cargo a los titulares en un plantel reducido, lo que significó para los novatos un debut con más presión, y a mi parecer no es la mejor cosa que les puede pasar.

Sin embargo, a pesar de los pesares, el hincha de la banda, el gordo de la perra, el villamelón ya sea de sol, sombra o palcos que sólo se aparece en los partidos contra los "grandes" y se da el lujo de abuchear, todos no han dejado de alentar a la escuadra roja.

De esta temporada rescató el respeto y entrega con que han jugado cada uno de los integrantes del equipo rojo. Y la entereza con que se ha brindado el cuerpo técnico, pese a que la situación no está para 'guapezas'. Todos han dado la cara. De la misma forma recuerdo con especial atención el partido contra San Luis, en el que a mi parecer se dió la peor entrada de la temporada, pero que sirvió para identificar a los verdaderos seguidores del rojo, puesto que había sido una semana con un par de derrotas, y el resultado contra los tuneros fue un empate. Sin embargo, daba gusto ver a un equipo entregado de la misma forma que la mucha o poca afición presente en las tribunas dejaba la garganta. El equipo ha dado alegrías, y este torneo nos queda un sabor agridulce, pues hay muchas posibilidades de avanzar a una segunda ronda en Libertadores, pero en la fiesta local es la tercera o cuarta vez que el equipo no avanza a liguilla en torneos cortos.

Ya veremos cómo se da el partido contra Cruz Azul. Gallego anunció que utilizará un cuadro "alternativo" por lo que no sería aventurado imaginar un empate. Ahora todos los esfuerzos están enfocados en el choque contra Cienciano. Un rival duro, con el que Boca pudo hacer poco, pues en el Cuzco, los xeneizes salieron con tres pepinos y el rabo escondido entre las piernas.

Jugadores se irán, otros vendrán, pero el cariño por el rojo no cambiará, y la banda no abandona.Con el respeto que se gana a través de la memoria, recordaremos buenos y malos tiempos. De este torneo mención aparte merece Vicente Sánchez.

Borracho a veces, del Rojo Siempre!

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